Distrito 2

DISTRITO 2: Monte Alto quiere recuperar las tradiciones para lograr una ciudad más auténtica

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En los bancos de la fachada principal de la Asociación de Vecinos de Monte Alto, ÁNGEL RODRÍGUEZ NOVO y ÁUREA CAMBÓN CALVO se protegen del sol con unos improvisados y llamativos cucuruchos de papel de periódico. Las noticias han acabado en su cabeza, pero no se la rompen, y tampoco les importa parecer gnomos porque los rallos ciegan y su charla les aísla de las miradas. Ángel colabora en la organización de las excursiones del centro cívico a las que asiste Áurea con su marido, se han encontrado cuando ella se dirigía al dentista y conversan antes de que llegue la hora de la consulta. Me hacen un hueco en el banco y dejan que mis preguntas se cuelen en su mañana. Rodríguez quiere para el futuro “la ciudad que hay ahora mismo, pero con mejor reparto de las obras porque en el centro se hace mucho mientras que en el Campo de Marte, por ejemplo, reforman muy poco y a veces no hay ni donde sentarse”. Cambón pide que se instalen aseos en los parques y que aumente la presencia policial porque “hay mucho vandalismo y a veces cuando se hace de noche no puedes caminar tranquilo”. Su amigo apunta que “ahora no ves a un guardia por la calle y pasas por el cuartel de Orillamar y están todos los coches de patrulla aparcados”. Y ella responde: “eso es para recortar gastos, no ves que recortan en todos los servicios”. El debate a dos se calienta y no por el tono, que en todo momento es amistoso, sino por el calor y estoy por pedirles que me presten un rato uno de sus cucuruchos, ahora entiendo que les dé lo mismo el qué dirán. Ninguno irá a votar en mayo porque “ves que es mentira tras mentira –dice Ángel–, todos roban, no hay vergüenza y aquí no pasa nada”, a lo que Áurea añade que “los políticos no tienen en cuenta a la gente y te desanimas porque lo que hacen no tiene nada que ver con lo que necesitas”.

3-Beatriz MartinezBajo por la calle de Latorre para seguir mi ruta por el distrito 2 y me encuentro a BEATRIZ MARTÍNEZ CASTRO delante de su tienda, “Lápiz Kiosko”, donde vende prensa y juguetes de madera. “Quiero una ciudad donde todo el mundo pueda vivir bien, donde se cubran las necesidades reales de la gente, con trabajo, con dignidad y accesible”, solicita. Beatriz tiene problemas de movilidad debido a un accidente de moto y cree que faltan medios y sensibilidad para adaptar las calles. “Los rebajes a veces son lisos del todo, otras de dos centímetros y también te encuentras aceras con hasta cinco centímetros de alto que para nosotros es tanto como un peldaño”, describe. Cree que en las municipales puede conseguir parte de sus peticiones e irá a votar porque “casi se ha convertido en una obligación, aunque sea en blanco si nadie te gusta, lo importante es no abstenerse porque denota pasotismo”.

4-Juan-Manuel-Seoane-vUnos metros más abajo JUAN MANUEL SEOANE VÁZQUEZ vende cupones de la Once en un puesto ambulante y saluda a todo el que pasa. Con desparpajo ayuda a una cliente a descubrir un par de rascas, que no tocan, y la despide con un “hasta mañana” antes de atenderme. Juan Manuel sueña con una ciudad “más pegada a lo que era antes, que refleje la cultura de nuestros antepasados y que sea más como los barrios, donde la mayoría de nuestros padres vinieron de las aldeas”. Considera que esta vuelta a las tradiciones no se conseguirá si ganan los grandes partidos porque plantean que la ciudad evolucione “sin responder a lo que es y a lo que busca la mayoría”. Defiende que la “única alternativa que hay ahora mismo para que cambien las cosas es ir a votar” y en su caso duda entre dos opciones, que tratará de dilucidar durante la campaña, pero lo que tiene claro es que el 24 de mayo no faltará a la cita con las urnas.

5-Francisco RojoYa en la plaza de España, FRANCISCO ROJO GARCÍA toma una caña en la calle, apoyado en una mesa alta de la cafetería “Puerta del Sol”. Con mucha retranca y con ganas de que mi interrupción le dé otro sabor a su aperitivo, defiende que “la ciudad da para hacer un pastel, pero quién compra la nata, dónde está el dinero”. Y continúa: “Tenemos un entorno insuperable donde cualquier tonto puede hacer maravillas, pero me conformo con que quiten el tapón de Lavedra, mantengan las calles limpias, los parques verdes, que no estropeen lo que hay, que no nos pongan pirámides porque no las necesitamos y que no venga ningún mesías a prometernos el oro y el moro”. Desde su punto de vista las elecciones no sirven para nada porque “las cosas no las cambian las personas, las cambian las circunstancias y el dinero”, y al oírse a sí mismo se sorprende porque no quería ponerse tan serio. Se abstendrá en las municipales porque “todo es charlatanería, prometen que en Reyes te regalarán el mundo, que después te darán la Luna, pero nada de nada, la realidad es la que es”, explica recuperando la sonrisa socarrona.

6-Encarna MarinCruzo hacia a la plaza de España y hablo con ENCARNA MARÍN FERNÁNDEZ, que pasea a su perro. “Me gustaría tener una ciudad para la gente, para poder pasear y poder vivir porque no me parece normal que nos quiten todos los espacios verdes para poner cemento puro y duro. No me gustan las plazas modernas, no me gusta el Parrote de ahora porque recuerdo mi Parrote, donde me bañaba en la playa, y no entiendo cómo lo pudieron quitar para poner una instalación deportiva privada. En definitiva, mi Coruña ideal es la Coruña de antes”, dice llevándose al pecho la mano que le queda libre porque no aguanta la correa del perro. Marín defiende que se debe progresar cuidando lo que se tiene y renovando lo viejo para conservar la esencia de la ciudad, una filosofía que no cree que pueda encontrar en los comicios de mayo porque “nadie da marcha atrás, la mayoría de los políticos sólo piensan en lo que se ve y no en lo que hay que vivir”. De todos modos, acudirá a su colegio electoral porque siempre lo hace y siempre vota por “los mismos porque mantengo y siempre he defendido las mismas ideas”.

7-Silvia GasconAprovecho que SILVIA GASCÓN SÁNCHEZ se sienta en las gradas de madera de la plaza para proponerle que piense qué Coruña quiere. Y me responde con ganas que una ciudad “más humana y con servicios más pegados a lo que necesita la gente porque tengo la sensación de que hay cuestiones, como la educación o el fomento del deporte, que no han evolucionado nada y siguen como hace años”. Otro asunto que le preocupa es la igualdad real entre hombres y mujeres porque “todavía persisten diferencias laborales y falta mucho camino por recorrer para acabar con situaciones de discriminación, como que cobremos menos por hacer el mismo trabajo”. Silvia acudirá a la cita con las urnas de mayo más animada que en otras ocasiones porque siente que las opciones minoritarias, a las que acostumbra a apoyar, esta vez pueden lograr representación.

patricia-olayaSigo mi camino por Monte Alto y tomo la calle de San Juan para llegar a la de Orillamar. En la terraza del restaurante “Calma Chicha” un grupo de estudiantes de la Escuela de Artes Pablo Picasso termina la mañana de clases con unos refrescos. PATRICIA GONZÁLEZ DIÉGUEZ se anima a pedir en voz alta “más zonas verdes porque la ciudad está sobre urbanizada, cada vez es más gris y parece casi un cementerio. Se necesitan espacios públicos para ser habitados por la gente y donde se potencie la colaboración ciudadana porque ahora son todo edificios y cada uno metido en el suyo”. Su compañera OLAYA SOUTO añade que se debe fomentar el carril bici para acabar con los atascos y que “o transporte público funcione como un metro para que se cumpran os horarios”. Muy gráfica explica que suele moverse en bicicleta y echa en falta unas normas claras que permitan la convivencia entre coches, peatones y ciclistas porque “sempre me encontro co dilema de que se vas pola beirarrúa podes atropelar un peón e se vas pola estrada te poden atropelar a tí, entón ao final miro pola miña vida”. Con el resto de amigos como testigos, las jóvenes dejar claro que no creen en que las elecciones puedan darles sus peticiones. “El sistema es corrupto –piensa Patricia– y va a ser muy difícil cambiarlo porque mucha gente tiene doble cara y al final siempre votan a los partidos de siempre, como si fueran clubes de fútbol. Ser del Madrid o del Barça se puede comparar muy bien con ser del PP y del PSOE”. Olaya considera, además, que “os partidos só traballan para as eleccións porque nos últimos meses vin máis obras que nos últimos catro anos, parece unha competición”. Las amigas comparten puntos de vista, añaden ejemplos para respaldar sus argumentos, pero reaccionan de manera diferente ante las elecciones. “Irei a votar –planea Olaya–, dubido de por quen pero teño claro que non será nin o Madrid nin ao Barça”. Para Patricia la cita con las urnas es todo un dilema, “si voto no será por los partidos tradicionales y si no voy a votar será de manera consciente porque no creo en el sistema, creo más en la gente que reflexiona y tiene un compromiso social”.

10-Alvaro TrilloEl entorno del cementerio San Amaro se presta para pararse un poco porque, por primera vez en toda la mañana, se deja de escuchar el tráfico, los árboles dan sombra sobre el pavimento de piedra y la calma sólo la rompen las carreras de un grupo de perros. El tono de voz de ÁLVARO TRILLO casa con la tranquilidad del ambiente cuando solicita “unha cidade máis auténtica que saiba onde están as súas raíces porque teño a impresión de que é unha illa de España en Galicia, os coruñeses se ven máis como parte dunha rede de cidades españolas que como un sitio pertencente a Galicia”. Álvaro participará en las elecciones sin demasiada esperanza porque defiende que “non vivimos nunha democracia real, só é un decorado, e cada día está máis patente porque existen límites que parece que non se poden superar como pasa á hora de investigar a corrupción de alto nivel”. En su opinión la auténtica política está en cómo afrontamos el día a día, en lo que hacemos y hablamos. “Teño un amigo que dí que o voto está no que compras e penso que é verdade”, defiende con tono reflexivo.

El distrito 2 no quiere plazas sin jardín, ni una ciudad sin aldea, ni que el paisaje se llene de pirámides, ni mesías que prometan lo inalcanzable, lo que mayoría de las personas con las que he hablado en las calles de Latorre y Orillamar prefieren es recuperar las tradiciones, mirar hacia las raíces, para conseguir una ciudad más auténtica. Sienten que de la plaza de España hacia abajo, hacia María Pita, se potencia una urbe que nada tiene que ver con lo que son. Y desean que se respete y potencie lo que hace de Monte Alto, Monte Alto.

María Figueiral

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