Distrito 5

DISTRITO 5: Riazor quiere más aulas de estudio para responder a las demandas de los universitarios

1-Carlos-DizEn el aula de estudio del Centro Universitario de Riazor, en el antiguo edificio del Empresariales, reina el silencio y los susurros. Es viernes y queda mucho para los exámenes que aceleran el pulso del distrito 5, así que hay sitio para estudiar solo y extender los apuntes sobre las mesas. CARLOS DIZ se toma un respiro en su doctorado en Antropología Social comiendo unas nueces en las escaleras exteriores con vistas al Instituto Salvador de Madariaga, al entrar me atiende y me da toda una lección sin pretenderlo. Diz quiere para el futuro una ciudad que esté “en proporción a su propia dimensión y potencialidad”. “Me gustaría una urbe pensada, construida e imaginada para la gente que la usa a diario y no para los que la fotografían cuando desembarcan unas horas y quieren llevarse un recuerdo, no quiero una ciudad de postal”. El joven defiende que en los últimos mandatos se ha querido jugar a “la liga de las grandes ciudades, de las ciudades marca, y se ha olvidado a la gente que da sentido y vida a los barrios”. El desarrollo de Eirís es para él un ejemplo de estas políticas porque se planea edificar más cuando “el INE dice que ya tenemos 19.900 viviendas vacías y, a cambio, se entierra un pasado rural y cultural que se podría potenciar”. Carlos Diz ve las elecciones como la primera piedra para “restar fuerza a los de arriba”, pero desde su punto de vista el cambio llevará tiempo porque “hemos sido educados y convertidos en mentes y cuerpos dóciles a propósito. Nos hemos acostumbrado –opina– a pedir y no hacer, a exigir y no proponer, tenemos miedo y todavía impera el dicho gallego que dice: máis vale malo coñecido que bo por coñecer”.

2-Alvaro-VilasEl tono pausado y algo hipnótico de Carlos me lleva a hablar con ÁLVARO VILAS GÓMEZ, que este año espera acabar sus estudios en Ingeniería de Obras Públicas. Para el joven se necesitan “más bibliotecas, o que se vuelvan a habilitar aulas para el estudio, porque en época de exámenes todo está saturado”. Vilas aprueba con un bien los servicios de la ciudad, pero cree que “hay obras como las de La Marina que en estos momentos sobran”. Antes de ir a votar y de decidir a quién, va a hacer los deberes y a leer los programas. Cree que su generación ha tomado conciencia de la importancia de la cita con las urnas, pero ve que todavía hay mucho desencanto. “Hay los dos extremos –describe–, los que están muy interesados y los que pasan de todo. Es como un nuevo bipartidismo, antes eras del PP o del PSOE, y ahora eres de los que van a votar o de los que pasan”. En la recta final de su carrera, Vilas Gómez ve que es probable que su futuro laboral esté fuera España porque “aquí encontrar un trabajo es difícil”, pero lo va a intentar y va a seguir formándose con la esperanza de poder ejercer su profesión en su ciudad.
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